Flavescencia dorada de la vid: causas, síntomas y soluciones
NOTICIA · 30 junio 2026
La flavescencia dorada de la vid es una de las enfermedades más peligrosas para los viñedos italianos y europeos. Provocada por un fitoplasma y transmitida por la cigarra Scaphoideus titanus, puede comprometer la producción de uva y causar graves pérdidas económicas a las explotaciones vitivinícolas.
Saber cómo reconocer la flavescencia dorada de la vid, identificar sus síntomas y conocer las medidas de prevención es fundamental para intervenir a tiempo y cumplir con las obligaciones establecidas por la normativa.
En Italia, la flavescencia dorada está clasificada como organismo nocivo de cuarentena prioritario y está sujeta a medidas de control obligatorias previstas por la normativa fitosanitaria nacional y europea. Los viticultores están obligados a cumplir las prescripciones emitidas por los Servicios Fitosanitarios Regionales en lo que respecta al seguimiento, a los tratamientos contra Scaphoideus titanus y a la arranque de las plantas infectadas.
A diferencia de otras enfermedades comunes como el mildiú, la flavescencia dorada no está causada por un hongo y requiere un enfoque normativo mucho más estricto.
En esta guía veremos en detalle cómo reconocer la flavescencia dorada de la vid, cuáles son las causas de su propagación y qué medidas se pueden adoptar para proteger el viñedo.
En las variedades de uva blanca se observan:
- amarilleamiento generalizado del limbo foliar;
- pérdida de la coloración verde;
- textura más rígida y frágil.
- falta de lignificación de los sarmientos;
- consistencia gomosa;
- porte colgante de los brotes;
- desarrollo vegetativo irregular.
La falta de maduración de la madera hace que la planta sea más vulnerable al estrés climático y a las bajas temperaturas.
En Italia, la flavescencia dorada está clasificada como organismo nocivo de cuarentena prioritario y está sujeta a medidas de control obligatorias previstas por la normativa fitosanitaria nacional y europea. Los viticultores están obligados a cumplir las prescripciones emitidas por los Servicios Fitosanitarios Regionales en lo que respecta al seguimiento, a los tratamientos contra Scaphoideus titanus y a la arranque de las plantas infectadas.
A diferencia de otras enfermedades comunes como el mildiú, la flavescencia dorada no está causada por un hongo y requiere un enfoque normativo mucho más estricto.
En esta guía veremos en detalle cómo reconocer la flavescencia dorada de la vid, cuáles son las causas de su propagación y qué medidas se pueden adoptar para proteger el viñedo.
¿Qué es la flavescencia dorada de la vid?
La flavescencia dorada es una enfermedad causada por un fitoplasma, es decir, un microorganismo similar a una bacteria que vive en los tejidos conductores de la planta. Una vez infectada, la vid presenta alteraciones fisiológicas que comprometen el transporte de nutrientes, lo que provoca un deterioro progresivo de la planta.
La enfermedad afecta principalmente a:
- viñedos de vino;
- viñedos de mesa;
- plantaciones jóvenes;
- viveros vitícolas.
Su peligrosidad está relacionada sobre todo con la rapidez con la que puede propagarse dentro de una parcela si no se adoptan medidas de control adecuadas.
¿Cuáles son las causas de la flavescencia dorada de la vid?
Para comprender cómo combatir la enfermedad, es importante conocer los factores que favorecen su propagación.
El fitoplasma responsable de la enfermedad
El agente patógeno de la flavescencia dorada pertenece al grupo de los fitoplasmas. Estos microorganismos no se transmiten a través del suelo ni del aire, sino que necesitan un insecto vector para pasar de una planta a otra. Por lo tanto, una vid infectada se convierte en una fuente de inóculo capaz de contribuir a la propagación de la enfermedad por todo el viñedo.
El papel de la cigarrilla Scaphoideus titanus
El principal responsable de la propagación de la flavescencia dorada es la cigarrilla Scaphoideus titanus, un insecto originario de América del Norte que ya está presente de forma estable en muchas zonas vitícolas europeas. El insecto adquiere el fitoplasma al alimentarse de una vid infectada y, posteriormente, lo transmite a las plantas sanas durante las picaduras para alimentarse. La presencia del vector constituye el principal factor de riesgo para la propagación de la enfermedad.
Cómo reconocer la flavescencia dorada de la vid
Uno de los aspectos más importantes para contener el problema es el diagnóstico precoz. Saber cómo reconocer la flavescencia dorada de la vid permite, de hecho, intervenir rápidamente y limitar la propagación de la infección. Los síntomas suelen aparecer entre el verano y principios del otoño, pero pueden variar en función de la variedad de vid y de las condiciones ambientales.
Flavescencia dorada de la vid: síntomas en las hojas
En las variedades de uva blanca se observan:
- amarilleamiento generalizado del limbo foliar;
- pérdida de la coloración verde;
- textura más rígida y frágil.
En los viñedos de uva tinta, en cambio, el síntoma más característico es el enrojecimiento intenso de las hojas.
En ambos casos pueden producirse:
- arrugamiento hacia abajo;
- pérdida de elasticidad;
- necrosis de los tejidos en las fases más avanzada
Síntomas de la flavescencia dorada en los sarmientos
Los brotes y los sarmientos también presentan signos característicos. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- falta de lignificación de los sarmientos;
- consistencia gomosa;
- porte colgante de los brotes;
- desarrollo vegetativo irregular.
La falta de maduración de la madera hace que la planta sea más vulnerable al estrés climático y a las bajas temperaturas.
Síntomas en los racimos
ILos racimos pueden sufrir daños especialmente graves. Los síntomas más comunes son:
- desecación de los raquis;
- marchitamiento de los granos;
- falta de maduración de la uva;
- caída prematura de los racimos.
Cuando la infección es grave, la pérdida de producción puede llegar a comprometer por completo la cosecha.